Cuando te pesqués experimentando envidia por alguien, hacé un pequeño alto y analizá qué tan dispuesto o dispuesta estarías a ponerte en la piel — en los zapatos — de esa persona, y experimentar la vida que esa persona ha tenido y que va a tener hasta su último aliento.
Envidiar momentos sueltos es muy fácil, pero vivir los procesos que una persona atraviesa no lo es.
Somos personas diferentes, experimentamos procesos distintos. Y es diferente sentir admiración — la energía de la admiración y la energía de la envidia vibran completamente diferente.
Si más bien me dejo llevar por la admiración que siento hacia una persona, incluso puedo volverla mi maestra, mi modelo a seguir — aunque esta persona ni siquiera se dé cuenta — y emularla en ciertas cosas.
Entonces, distinguí desde cuál energía estás vibrando, hacé el cambio necesario, y vamos para arriba.
Soy Marianella Núñez de Canalización Espiritual CR y te envío un fuerte abrazo de luz.



